domingo, 19 de febrero de 2017

¿Los robots tienen que cotizar a hacienda y seguridad social?


La pregunta parece un poco ocurrente pero hoy día hay quien se la ha planteado ante la evidencia de que cada vez se produce una mayor sustitución de trabajadores por robots.

En cuanto a la definición de robot yo voy a optar por usar una definición amplia: como toda aquella máquina creada para hacer los trabajos más penosos y que contribuye a aumentar la productividad de las empresas. Desde maquinaria agrícola o industrial hasta los propios programas informáticos para tomar decisiones en corto espacio de tiempo.

La verdad es que este proceso siempre ha existido de algún modo mediante la investigación, innovación y desarrollo. Simplemente podemos ver lo ocurrido en el campo de la agricultura en los últimos 50 años y no nos hemos escandalizado porque la maquinaria moderna haya reducido drásticamente los trabajadores que trabajan en este sector.

¿Se imaginan que un tractor pagara IRPF y seguridad social?

Mi opinión es muy clara con respecto a este tema: no hay que añadir impuestos a las nuevas tecnologías, sino simplemente dejarlas que se desarrollen libremente contribuyendo a generar más beneficios a las empresas. Pero por otro lado hay que ser muy serios a la hora de diseñar el impuesto de sociedades, de forma que las empresas paguen realmente según sus beneficios; esta es la forma en que tiene que contribuir la tecnología al incremento de ingresos públicos.

Por otro lado, hay que pensar que la tecnología no solo destruye un tipo de empleo sino que crea otros tipos de trabajos, en su mayoría más cualificados(pensemos en los empleos surgidos de la revolución informática). Este es el verdadero reto de las próximas generaciones: tendrán que estar mejor preparadas y continuamente adaptándose al cambio tecnológico.

Como consecuencia de los expuesto no es difícil deducir que en un corto espacio de tiempo las pensiones tendrán que pagarse en parte con impuestos y no simplemente con cotizaciones sociales.

Los robots no solo se crean para ganar dinero sino que en muchos casos se crearon para que las personas no realizaran los trabajos más penosos, por tanto no vayamos a lamentarnos por el desarrollo tecnológico.

Otra cuestión muy distinta es qué tipos de robots vamos a crear y hasta qué punto estarán supervisados por el hombre, ya que según mi entender no se deben crear robots a los que se les atribuya una autonomía propia de un ser humano.

Yo no creo en una inteligencia artificial equiparable a la de una persona, por muy avanzada que esté una determinada tecnología. Una cosa es la velocidad de cálculo y movimiento y otra tener las percepciones que puede tener una persona para tomar decisiones complejas.

jueves, 9 de febrero de 2017

El nuevo IPC para 2017.



El INE ha revisado la lista de productos de la cesta de compra con la que elabora el IPC para adaptarla a los nuevos hábitos de los españoles. La gran novedad es que el organismo de estadísticas comenzará a realizar un seguimiento de los precios de los servicios en línea de vídeo y música, los juegos de azar o el café monodosis en los productos de alimentación. Desaparecen otros productos como el brandy, la videocámara o el DVD grabable, entre otros. l Alguien se está forrando: el precio de las hortalizas en origen se desploma, pero pagamos el calabacín a 4 euros
El INE intenta reflejar en la cesta de la compra del IPC los hábitos de consumo de los españoles y los productos que más compran. Periódicamente revisa la selección y la muestra para elaborar el indicador oficial de la inflación. La última fue en 2011. La introducción de nuevos productos y la eliminación de otros suele reflejar los cambios de comportamiento de los españoles.
Este procedimiento sirve también para realizar ajustes en la cesta, eliminando productos con poco peso en parcelas que ya incluyen productos más representativos, y aumentando o disminuyendo el número de precios a recoger de cada producto, en función de su variabilidad de precios y su nueva ponderación, explican desde el INE para ganar precisión en su muestreo sin perder representatividad.
Los cambios más destacables son la incorporación de los servicios en línea de vídeo y música, los juegos de azar o el café monodosis en los productos de alimentación. Por su parte, algunos ejemplos de artículos que desaparecen de la cesta son el brandy, la videocámara o el DVD grabable, entre otros. Como consecuencia de estos ajustes, la cesta de la compra del IPC base 2016 pasa a tener 479 artículos, frente a los 489 de la base anterior de 2011.
La selección de productos es clave para el peso de los grupos de productos cuando se elabora el IPC. La inclusión de los juegos de azar eleva la ponderación del grupo ?Ocio y cultura? al 8,52% en 2017, frente al 7,00% en 2016, siendo el que más peso gana.

¿Cómo se elabora la cesta?

Los precios se recogerán en 177 municipios (las 52 capitales de provincia y 125 municipios no capitales). En 97 de ellos se recogerán precios de toda la cesta de la compra, en 44 de todos los productos de alimentación y parte del resto, y en 36 de aproximadamente la mitad de los artículos de la cesta.
Alrededor de 29.000 establecimientos servirán de muestra para recoger los 220.000 precios con los que se calcula cada mes el IPC. Con esta muestra se cubre, como mínimo, el 30% de la población de la provincia y el 50% de la población de la comunidad autónoma. Además, en la selección de los municipios se ha tenido en cuenta su distribución geográfica en la provincia y su tamaño (31 de ellos tienen menos de 50.000 habitantes).

Actualización de ponderaciones

El INE también ha revisado el peso de cada producto en la cesta. Se realiza cada año que componen el indicador. Además de la revisión anual de las ponderaciones para los grandes agregados, cada cinco años se actualiza la estructura completa para todos los niveles de desagregación. La nueva base del IPC incluye una nueva estructura de ponderaciones que "representa de forma más precisa las pautas de consumo de los hogares en este momento".
El INE establece un tratamiento específico en los artículos estacionales, considerando que determinados artículos dejan de estar disponibles para la venta en determinados periodos a lo largo del año. Afecta principalmente a las frutas frescas y las verduras y hortalizas frescas, pero algunas ya han pasado a estar de manera permanente a la venta. Por ejemplo el kiwi, calabacín y champiñón dejan de ser artículos estacionales en el IPC base 2016 al estar ya disponibles todo el año.